domingo, 9 de octubre de 2011
Me siguen los pasos
Mi padre se dio cuenta, mierda, ¿por qué tengo un padre tan perspicaz? Es obvio, se dio cuenta. Hoy me levanto me preparo el desayuno, y antes de comerlo desayuno la hermosa noticia de que me preparó comida para toda la semana "Para que te lleves al trabajo y no gastes tu sueldo en comida" Dios, no puede ser, no me puede estar pasando esto. Es obvio que ayer sintió las arcadas. Y para evaluar si estaba más delgada (antes de empezar con los problemas con la comida, ya me decían que estaba más flaca... capaz que re-comenzaron incluso antes de que yo sea consciente... posiblemente) me pellizca la cintura para evaluar mi delgadez. Es verdad estoy más flaca, al menos 3 o 5 kilos más delgada, y ni mis pijamas ni la ropa de invierno lo tapan. No es que me interese taparlo, mi único interés es que no sufran por mi padecer, o mi decisión, mi trastorno o lo que mierda sea que me pase. Es verdad, necesito llamar su atención, pero no así. Preferiría infinitamente más que me digan "Lopi, que pasa, por qué estás cada vez más flaca?" Eso es lo que quiero, que me enfrenten y que me digan "te queremos y te queremos bien, precisas ayuda, precisas ir al psicólogo, hacemos un esfuerzo" Sí/me alegra escucharlo/sí/no, el psicólogo me lo pago yo. Extraño a mi novio que en estos temas siempre me encaraba y me decía las cosas de frente. Eso necesito, que me tomen de sorpresa y me digan o comés o te internamos. Pero no... me hace la comida para toda la semana, ¿cómo hago para comerme semejante cantidad en una semana, no voy a vomitar lo tengo decidido, ni porque es hecho con amor y preocupación, porque odio malgastar la comida, y porque no quiero un paro cardíaco o perder los dientes, o una gastritis, tengo demasiadas cosas que hacer y estar enferma bajo ningún concepto está en mis planes, en todo caso quebrarme la mandíbula, pero antes destrocenme las piernas. No quiero enfermedades en mi cuerpo. Sas, no quiero gastritis pero le digo que sí a los mareos, a la debilidad, a la sensación de estar atragantada todo el día (Por la culpa de haber vomitado, o de haber comido de más).... ¿Quién me entiende? ¿Cómo me curo? y ¿Quién me salva? Esto es tener desórdenes alimenticios. Un maldito laberinto infernal sin salida. Porque es un infierno, tengamoslo claro. Voy a estudiar.
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